Rescate de una comadreja reavivó el debate sobre la convivencia con la fauna silvestre en Posadas

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En ese contexto, el referente de la asociación civil Yarará en AcciónAmado Martínez, brindó una extensa reflexión sobre la presencia de comadrejas en Posadas, su rol en el ecosistema y otros rescates recientes, como el de una boa curiyú en la zona sur de la provincia.

Martínez explicó que la presencia de comadrejas no es un fenómeno nuevo. “Siempre vivieron con nosotros”, señaló, y recordó que antiguamente eran muy comunes en sectores que hoy forman parte del ejido urbano, como la zona de la costanera, cuando aún predominaban montes y áreas suburbanas.

Con el avance de la urbanización y la limpieza de esos espacios naturales, estos animales buscaron refugio dentro de la ciudad, adaptándose incluso a hábitos domiciliarios, como alimentarse de restos de comida o basura. “Antes la gente directamente las mataba y no pasaba nada. Hoy cambió la mirada: hay más conciencia, más difusión y un fuerte proteccionismo, a veces incluso exagerado”, indicó.

Ese cambio cultural, explicó, genera la sensación de que “hay más comadrejas”, cuando en realidad siempre estuvieron, pero ahora cada aparición se visibiliza y se intenta proteger.

Un animal clave para el equilibrio ambiental

Lejos de ser una amenaza, Martínez remarcó que la comadreja cumple una función fundamental en el ecosistema. Es una especie ancestral, omnívora y altamente resistente, que no transmite enfermedades y es incluso inmune al veneno de muchas serpientes.

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Come escorpiones, arañas, serpientes, frutas y dispersa semillas. Es un animal que regula otras poblaciones y ayuda al equilibrio natural”, explicó. Sin embargo, su mala fama histórica —por ataques ocasionales a gallineros o su particular mecanismo de defensa— la convirtió durante años en un “enemigo” para muchas familias del interior.

A eso se suma su comportamiento defensivo: hacerse la muerta, liberar un fuerte olor para ahuyentar depredadores y abrir la boca como advertencia. “Pobre, tiene mala prensa”, resumió Martínez.

Qué hacer si aparece una comadreja en casa

El referente ambiental sostuvo que no existe una única respuesta y que depende del nivel de tolerancia de cada familia. “Hay gente que convive con animales sin problema y otros que no quieren compartir determinados espacios, como un cielorraso donde el animal orina o deja excrementos”, explicó.

En esos casos, la recomendación es no matarla, sino retirarla del lugar de forma segura y reubicarla. Sin embargo, advirtió sobre la saturación del sistema de rescates y el uso excesivo de recursos para situaciones que no siempre lo ameritan.

“Hoy la gente quiere salvar todo: desde una comadreja hasta una avispa. Pero no hay presupuesto ni personal para todo. Tenemos que aprender a convivir con la fauna, como ocurre en otros países”, afirmó.

El debate por otras especies y el rol de los especialistas

Martínez también se refirió a casos de alta exposición mediática, como el de los carpinchos en zonas urbanizadas, y fue contundente: cuando hay superpoblación y desaparecen los depredadores naturales, las decisiones deben quedar en manos de profesionales.

“El hombre hizo mal las cosas y después tiene que corregir. Si no se regula, vienen enfermedades, accidentes y muertes masivas. El problema es que opinan muchos sin conocimiento y se deja de lado al especialista”, advirtió.

Rescate y liberación de una boa curiyú en el sur de la provincia

En otra intervención reciente, se concretó el rescate de una boa curiyú, una especie que hoy tiene una presencia muy limitada en Misiones. Según explicó Martínez, el sur de la provincia es prácticamente el único reducto que le queda, ya que Posadas y su entorno eran antiguamente grandes esteros, similares a los de Corrientes.

La serpiente fue liberada en la Reserva Natural de Candelaria, uno de los pocos ambientes que aún reúne condiciones mínimas para su supervivencia, aunque con fuertes limitaciones por la presencia humana.

“Es lo que se puede hacer hoy en Misiones. No queda otra que proteger lo poco que queda”, sostuvo.

Convivencia, respeto y responsabilidad

Finalmente, Martínez insistió en que no es necesario matar ni perseguir a estos animales, y que muchas veces el miedo se basa en el desconocimiento. “Las comadrejas son hermosas, no hacen nada. Son amenazadas por perros, gatos y por el ser humano”, afirmó.

El caso de la comadreja rescatada tras un hecho de crueldad extrema volvió a dejar en evidencia que la educación ambiental y el respeto por la fauna silvestre siguen siendo una deuda pendiente, especialmente en contextos urbanos donde humanos y animales comparten cada vez más el mismo territorio

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